La neura! Idiosincrasia idiomática
Jun 08

Como les conté, provengo de una familia Talquina conservadora, donde todos los diciembres se rezaba el rosario en honor a la virgen, y el mismo 8 a las 8, mi abuela nos vestía a todas las niñas con chapecitos celestes para la procesión (era la manda que la doña había hecho para que la santa madre nos protegiera del pecado).

Cuando salí de las monjas, certificado de mejor alumna en la mano, una sor alternativa y feminista del colegio (la más querida por nosotras pero la menos piadosa según la superiora) me agarró de un brazo un día y me llevó a inscribirme para dar la P.A.A. Yo sin querer queriendo pasé digna y a los meses (en ese tiempo los resultados se calculaban con ábacos y se demoraban casi toda la temporada estival) me dicen que quedé en publicidad en Antofagasta. En vista y considerando que en ese recóndito pueblo adorado no habría mejor futuro que casarme con un huaso, canasto en mano me fui al norte.

Luego de las 24 horas respectivas en bus, con el traste en la mano, llegué al desierto más árido del planeta. Tanto color café cortado me dejó deprimida al menos 3 meses. Sin embargo, el estar allí, en una cuidad tan grande para mí (que con suerte había estado en La Serena de paseo de 4º medio) era como haberme ido a vivir a Hollywood (a pesar de haber llegado de alojada a la casa de una tía solterona que quería a su gata coja más que a nada en el mundo).

El primer año fue de estudiar y estudiar, con suerte fui a la semana mechona, donde llegué a las 9 a la discotheque y estaba cerrada (nadie me contó que en el norte se carretea pasado las 12 de la noche).

En segundo, haciendo la fila del casino, donde cada uno de los hambrientos estudiantes tenía un número, como de reos, conocí a un morenazo que llegaba todos los días cargado de libros de informática y olía a Agua Brava (en esos años esa era la fragancia más top de todo Antofagasta).

Entre tanto garbanzo y cochayuyo, un día el lolo se me acercó a invitarme a un meeting (será algo para comer pensé yo) y me dijo “Nos vemos ahí”. Cuando vi que la cosa no tenía ingredientes y sí hora y fecha, partí a llamar a mi tía diciéndole que tenía que quedarme a estudiar hasta más tarde ese día.

Esa tarde, con mis ojos alborotados de pasión, oí la voz del morenazo declamar las primeras consignas de mi vida. “Compañeros”…. Yo pensaba: -Huy, que grande el curso de él- Así, todos los martes, a las 7 clavadas me iba a los pies de las ruinas de Huanchaca (todo tenía un sentido casi ancestral, incluso la rebelión contra la dictadura) a escuchar consignas que ni entendía, pero que de la boca de él, eran para mí poemas puros.

Como entenderán, al cabo de ir seguidamente 6 semanas a los encuentros, logré llamar la atención del hombre aquel y me invitó a una peña. Esa noche llegué de jeans, blusita blanca y zapatitos puntudos de señorita. Habrá sido el momento de más desubicación escénica de mi vida. De pura pena el morenazo se quedó conmigo toda la noche, hablamos de lo humano y lo divino, de las estrellas y la creación del universo… esa noche caí rendidamente enamorada de ese prospecto de ingeniero informático que más parecía hippie desterrado.


En 3 años pasé de conservadora a Izquierda Cristiana, luego pro-socialista y comunista de una buena ves. Cómo soy una niña abnegada, no dudé en enrolarme en la directiva universitaria (de izquierda obviamente, al lado de mi galán chascón anti-dictadura). Casi al finalizar 4º año, luego de una protesta, no logré zafarme de los pacos… caí detenida por primera vez en la vida. No se imaginan la cara de mi tía cuando me fue a buscar al calabozo… ni la mía rogándole que no llamara a Talca pues ese era motivo para quedar desheredada. Como no entré en conciencia con ese escarmiento, a los 3 meses me echaron de
la U… de todas formas nada tenía sentido, mi moreno se había largado a hacer protestas a la capital.

Me mantuve 3 meses sin decir nada a mi familia, que ocupé en ir cada tarde a la playa a buscar conchitas para hacer colgantes que vendía a $500 en una feria artesanal. Un noche conocí a un hombre, guapo y bien vestido, que me ofreció fuego para mi Life diario de vuelta a casa… Sin pensarlo y con un pirgüín de 6 semanas, a los 3 meses de ese cigarro, estaba preparando el casorio con traje blanco en la catedral de Talca. Mi familia estaba feliz y casi logró perdonarme que jamás sería profesional porque “fui a la U a puro meterme en wevadas” y no a estudiar como la gente de bien, que se titula de profesional antes que de madre.

Gigi-en-tiempos-de-revolucionaria.

Escrito por Mujeres Chilenas de 30 Comentar

11 Responses to “Gigi:”De Talquina a Revolucionaria””

  1. elisa de cremona dice:

    gigi aventuras… claramente…
    un beso

  2. Marce Mercado dice:

    Wuajajaja…. oye, Gigi… pero es que nadie puede… nadie puede… te juro…

    Yo que tú olvido esas wevadas revoucionarias, me caso con un ingeniero, me empiezo a vestir en IO… empiezo a producir eventos ABC1… y cuento, luejo como hazaña de juventud aquéllo… pero así…

    Nadie, pero nadie puede… ponte tú !!!!

    jajajajaja…. cualquier semejanza con la realidad…

  3. Marsu dice:

    Hola Gigi… no tenia idea de esa parte.. (de ahi hablamos… bay bay)

  4. Nadia dice:

    Oye, mujer!!! qué vida!!
    Jajajaja, te imagino en tus aventuras.
    Qué será de tu tía solterona a estas alturas? jajajajajaja

  5. Carla dice:

    Qué entrete tu vida Gigi, tal vez ese era el secreto para ser feliz: vivir una constante aventura, sin compromisos taaaaan relevantes…
    Te fuiste a estudiar a mi tierra, yo lo hice al revés: provengo de Antofagasta pero estuve en la U de La Serena y la Católica de Valparaíso, pero como dicen por ahí “sólo cambia el escenario” quizá para cuantas miles de historias parecidas a la tuya
    Me encantó leerte lo domingos…felicitaciones.

    CArla

  6. claudiazocar dice:

    que genial, mi vida es mas aloborotada aun de sabores es la vida!!!!

  7. Brujita dice:

    Uuff…. la media aventura… qué divertido. Todo sea por la revolución… Qué sería del chascón?

  8. Vivi dice:

    Yaaaaaa….. pucha sorry por no venir el mismo dgo. a leerte, es que andaba media perdía…
    Erís seca!!! y aperrá a pesar de todo.
    Las ruinas de Huanchaca y el chascón??? haaa…. que romántico!!!!
    Te espero el dgo.

  9. la_keka dice:

    Jajajajajajajajaja!!!!

    Perdón gigi pero fue hasta fotografico tu llegada a la peña con jeans y zapatos de señorita… jajajajajajajajajajaja.

    Un abrazo Grande

  10. el alcaraván dice:

    que buen relato, eso de revolucionario me gustó

  11. jorge luis prado dice:

    hola

    me gusto tu historia,espero contarte tambien yo historias revolucionarias q pase yo en la selva del peru,bueno mi correo es chichi005@hotmail.com

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