Inquieta

Querida Yegua,
Hace tres años conocí en la blogósfera a un tipo que me dejaba comentarios. Como de costumbre partí al suyo y comenté. Tenía un blog donde publicaba historias y cuentos, yo le hacía observaciones y a él le empezó a llamar la atención que mis opiniones fueran más allá de “qué bonito” o “me emocioné”. Entonces me pidió mi correo para profundizar la conversación.
Así, pasamos varios meses hablando de literatura y compartiendo textos escritos por nosotros, criticándonos y adulándonos, a veces nos odiábamos y otras nos jurábamos amor, literario, claro está. Él muy pavo -porque por muy cultos que sean, los hombres son pavos en ciertas cosas- me escribió desde su mail con nombre y apellido y no con el seudónimo que usaba en el blog. Entonces yo lo googlé y descubrí que es un personaje bastante importante. En ese momento, me contó de su vida real, aunque se molestó un poco por eso.
Otro día, mientras me dirigía al trabajo recibí una llamada a mi celular, era él. Con su voz ronca me recitó un poema. Yo temblé, creo que en ese momento lo amé, al menos por un rato.
Pasaron muchos meses y un día acordamos vernos. Me invitó a almorzar a un restauran. Nos vimos y me decepcioné, no me gustó para nada, yo había visto sus fotos y no me gustaba, pero pensé que en persona podía ser distinto. A ratos cerraba los ojos, lo escuchaba hablar y me estremecía. Estuvimos toda la tarde juntos, hablamos de miles de cosas y me regaló el libro que andaba trayendo. Salí de la cita como niña de 15 años.
Hasta que un día no me escribió más, le mandé tres o tal vez cuatro correos y nada. No hubo respuesta. Pensé que se había terminado nuestra amistad…
Y ayer, para mi sorpresa, reapareció, me escribió pidiendo disculpas, excusándose por el abandono y con su pluma mágica me hizo reír y me convenció.
Ahora, después de un intercambio de 50 mails más o menos, hemos quedado de almorzar mañana. Entre las conversaciones hablamos de los deseos y se me ocurrió decirle: Soy un hada y tienes derecho a pedir tres deseos. Respondió que su primer deseo era verme, que el segundo era que lo invitara un café y que el tercer deseo me lo diría cuando nos viéramos. Me duele la guata pensar en su tercer deseo luego de las conversaciones que hemos tenido. El sabe que soy una mujer comprometida y él también lo es…
Me inquieta que a pesar de no ser mi tipo de hombre, por su estilo me guste demasiado, la verdad es que me complica, si no me pasara nada iría tranquila, pero estoy ansiosa con nuestro encuentro. ¿Qué hago querida? ¿voy o cancelo?
Inquieta
Estimada Inquieta:
Vaya. A estas alturas, no le vamos a inventar que no vaya, cuando las dos sabemos que se muere de ganas y quiere que yo le ponga la firma para culpar a alguien.
Vaya, pero almuerzo o café. Aléjese de los bares y los lugares oscuros que le hagan olvidar que en el fondo el tipo NO le gusta mucho… mire que si le escucha la pura voz y las palabras bonitas, ta frita. De ahí no sale.
No sé que tan famoso puede ser alguien, pero… el problema que veo es que ambos están comprometidos y aunque juegan de igual a igual… para qué?
Mejor déjelo como un aporte al ego, como el fruto prohibido que le recuerda que aún está siendo cotizada en el mercado pero no es necesario concretar.
No es tu tipo de hombre, entonces qué es lo que te gusta? Sentirte seducida… engatuzada… maripositas en la guata… eso hace falta cuando una está en una relación, pero no es necesario concretizar cuando se obtiene por fuera. Mejor búsquele una nueva intensidad a su relación.
Ando en etapa pro relaciones y ponerle todo el empeño. Para que los lectores luego no me acusen de inconsecuente, me justifico a priori. Creo que encontrar a esa otra persona es tan difícil en estos tiempos y más encima, cuando lo encuentran andan mirando pal’ lado, así no se puede!!
Vaya. Pero no caiga, que nada “bueno” saldrá de ahí.
Yegua
Cuéntame tu historia a palabradeyegua@gmail.com y veré que te puedo aconsejar. Las cartas no deben ser en más de 20 líneas, por favor. Y acá publicaré todos los jueves mi consejo y así todas/os podremos opinar y capaz que algún comentario te ayude a solucionar el problema.
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Comentarios (8)
Yegua, eres genial… ídola, maestra, sabia, diosa…
opino lo mismo que la yegua,
dejelo para alimentar el ego y una buena amistad…
no se eche a perder el amor bueno que tiene, por unas letras hermosas y un aliento de pantano…
Puta, después de la Yegua, ¿que queda pa’ una? Seca pa’ los consejos!
A mi hermana le pasó algo parecido con un pelotúo de los blogs. Y el muy barsa me escribió un correo a mi como pidiéndome permiso, porque engatusa con sus palabras y prosa. Yo lo mandé a guena parte porque el brea es casado y además guatón feo. (esto es secundario y me lo contaron después).
En fin. Creo que cuando a una le pasan este tipo de cosas, debe mirar hacia adentro de su relación para ver que está faltando.
El don de la palabra, de verdad que los hombres son pura boca y las mensas creemos, que las estrellas son nuestras, que ellos mueren de amor, que no pueden respirar ja, ja, ja, palabras que se las lleva el tiempo, tonteras necesarias que siempre tiene un galán en el momento justo, consejo de mi querida yegua es no caer, disfruta el bla, bla, pero no caigas, por favor no caigas……
claro que nada bueno saldrá de ahí… of course…
si no le gusta ….
sí, que vaya por la copucha, pero después… un gusto y adeu
jejeje
besotes yegua!
El encanto y las cosquillas en la guata se desvanecerán cuando ‘concreten’.
Dada la condición de ambos, mejor dejarlo como conversaciones que alimentan el ego y el alma de un poco de locura.. a ratos….
Es mejor reír sola de las maldades que se piensan, que llorar después por hacerlas… sobretodo cuando el susodicho, no le atrae en persona.
Los pre-juicios de la Yegua veo que contagian.. aunque, claro, habemos algunos más inmunes. Todo ayuda. Ayuda un cafecito y un pub. Nunca tanto como para caer en consejos de qué lugar es más “sano”. Inquieta, inquieta está. Y no veo que vaya a juntarse ni con el Demonio ni Jack el Destripador como para hacerle tantas advertencias pías. Así que mejor dejémonos de consejos monjiles y que ella viva y experimente por su misma.. Que a lo mejor habrá o no habrá algunos cuernos de por medio, no será la primera vez en la historia, y la yegua que esté libre que lance su primera coz. Palabra de potro.
Jajajajaja!
Quien osa llevarme la contra? a ver?
jajajaaj!
Ya, ok! Pero porque sé que una cuando sale con casados se engancha y empiezan los dramas, mejor q no… O sea… me ofendí con lo de mojigata… que si supiera, sabrías q cualquier cosa menos eso… pero el tema es no salir dañado/a…
Y? fue o no inquieta? ya, pueh! cuenteee!
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