Instinto de supervivencia dieciochero

Estimados amigos y amigas, en primer lugar lamenté profundamente no haber reportado on line desde la chucha del mundo el 18 septiembre más freak de mi treintañera vida.
Tuve algunas experiencias “interesantes” (por decirlo suave), llenas de cuecas choras y cumbias reggetoneadas.
Comencé con la típica convivencia de la oficina, donde luego de las empanadas y la chicha el jefe administrativo se pone más puntudo, la señora Panchita que es nuestra estafeta, ya no te dice “usted”, y de pronto comienza a pegarte palmadas en la espalda hasta que casi trata a todos de “weón”, mientras los hombres organizan el baby fútbol y el aguatero le pasa cerveza para palear la sed. Cómo les explico que los deportistas quedaron tan raja y perdieron 12 a 0.
Jueves 18: día de compartir con mi Tanito. Nos fuimos a hacer algo típico, el Parque O´Higgins fue la mejor alternativa para que mi hijo conociera lo más íntimo de la chilenidad criolla urbana. Partimos mal cuando el volantín no se encumbró, el trompo no bailó y pa rematar, la empanada que nos comimos nos cayó mal y tuvimos que partir a los baños que estaban más sucios que corral de pájaros con indigestión. A pesar de ello, o con ello, terminamos tirados en el pasto tomando mote con huesillos que mirando como los demás lograban hacer bailar los trompos y elevar los plásticos y multicolores volantines.
El viernes, bajo presión de excomunión, agarramos pilchas y nos fuimos a Talca, donde la familia nos esperaba con empanaditas y ponche en leche. Debo reconocer que eran las 10 de la noche y mi humanidad figuraba debajo del parrón de la casa de la abuela tan pero tan pasada de copas que mi hijo (pobre ángel guardián) me dice: “Mamita, creo que te estás riendo muy fuerte, será posible que estés un poco ebria?”. Con toda la seriedad del mundo, y la cara de chicha que traté de evitar le dije: “No hijo, lo que pasa es que como hacía tanto tiempo que no veníamos a ver a la nona, que estoy feliz de estar aquí”. Mi respuesta fue tan ridícula que me levanté y me fui a acostar.
Al día siguiente, mi hijo me despertó con la noticia: “Mamá, la tía Chela me invitó a Curicó a un rodeo porque el Pato va a correr”. Como comprenderán, cuando uno pertenece a una familia grande, conservadora y aclanada, pierdes toda autoridad sobre tus hijos, tus cosas y tu propia vida. Obvio que antes que le diera permiso mi Tanito adorado ya había guardado ropa y estaba instalado en la camioneta. “Chao mamita, nos vemos mañana en la tarde”…. Así de simple, 9 meses en la guata, 2 continentes y casi 2 años viviendo en la capital y de un paraguazo había perdido toda autoridad sobre ese ser.
Debo reconocer, que llegada la noche, cuando me subía al auto de mi prima Lucía para irnos a Pichilemu (gracias a las chicas que me había llamado como veinte veces para invitarme) pensé que lo mejor que había pasado era dejar ir a mi bello hijo con otros y yo partir, como antes, para donde estaba vuelta.
La fonda en esa playa maravillosa estaba abarrotada de gente, y a las 7, cuando las patas ya no me daban más, NO NOS FUIMOS A LA CASA, nooooo, había Alter, nada más y nada menos que en plena playa con un par de centenares de almas y una fogata al centro.
Ahí se vino lo bueno, botella de chicha en la mano (en provincia se toma así, na de andar con vasos, la cosa es con la botella) se me acercó un lolito, que sólo recuerdo que se llamaba “Coto” y a los 20 minutos besaba con lujuriosa pasión, y a la hora estábamos haciendo escalopitas y a la hora 15 simplemente dormíamos en plena arena.
Tipo 12 del día, comenzaron las almas a despertar, cuando miro a mi alrededor, mi prima, mis amigas y yo misma, figurábamos con cara de huracán Katrina y decidimos irnos. Me fui a despedir de mi galán circunstancial, cuando lo hablo para decirle “chao” se da vuelta y casi muero del espanto, ese ser con suerte superaba los 23 años, y así como para rematar mi cagazo, le pregunto: “Sorry, pero ¿cómo me dijiste que era tu apellido?”. Y para sepultarme me dice: “Álvarez, soy el primo chico del guatón Lalo de Talca”.
HO-RROR!!!!
HO-RROR!!!!
HO-RROR!!!!
El guatón Lalo había sido mi pololo en el colegio, y recuerdo que llevaba en brazos a un niñito que se hacía pipí con el frío…. Y era ese mismo.
Santa madre de Dios, juro que nunca más voy a un after fonda a la playa de Pichilemu, aún cuando la playa estaba maravillosa.
Sería todo, al menos por este 18.
Viva Chile!!!



Comentarios (5)
¡No sabes cómo te entiendoooo!
Gigi…pero nada que hacer… yo ya asumí que soy del gusto de lactantes, esto de verse más joven, no? jajaja.
Viva la vida no más amiga Gigi…sólo que la próxima vez ¡¡Confirme el apellido antes!!
jaja de noche todos los gatos son negros y punto!!.
Así es la vida querida.
Pero no te preocupes, no reiremos de tí por lo menos un mes más.
Jajajajajajajaja
Igual guapo el pendex.
Y yo que pensé que era la única que me mandaba esos cagazos…jajaja.
El copete en grado extremo y la cara de cabra chica… me han hecho pasar por varias.
Te entiendo plenamente y ahora también me entiendo a mí.
Muchas gracias por tu comentario.
Hola, ando muy atrasá leyendo esto, pero me dió tanta risa tu “lactante”, el 18 pone muy alegra a la gente, y una como que se olvida de todo, no? jajajaa
Saludos!!!
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