60 años de la llegada de las citrolas a Chile

Pareciera ser que una es gil.

Porque siempre se tiende a querer lo que ya no se tiene…

o a añorar algo que se tuvo…

y que cuando se tenía,

una no lo quería…

 

Pues bien, esto que pudiera tan re bien

aplicarse al amors,

resulta que se me viene a la mente

ahora que de lo puro copiona

y snob

me pasa…

que muero, pero que me muero…

por una Citrola…

 

Porque, siendo yo muy niña

mi papi, un Ingeniero muy brillante

pero esforzado junto a mi mami…

un día, les alcanzó la plata ahorrada

con esfuerzo…

(ese esfuerzo estoico de antaño)

para comprar su primer auto…

Una Citrola, igualito al modelo de la foto…

 

 

Y pasa que a los nueve años era bakán y total…

que el papi de una ahora la pasara a dejar al

Conservatorio de Música,

o al colegio,

movilizado…

aunque el auto fuera del año 1956

y aunque sonara como cafetera…

 

Y, entonces, los papis,

anuncian sorpresivos

que partiríamos a la capital

que era fruto de tener Citro

un verano añejo…

y una se quiebra con los amigos

con los que juega cada día a las Quemadas o al Queche…

juegos tan pueriles y encantadores…

 

Y el día se demora, pero llega…

pero da tiempo

para que estos papis emprendedores,

construyan la Carpa más grande

y bella

y segura de todos los tiempos…

la mami que cose amarillos y azules eternos

y el papi que corta millones de fierros

y saca tanto cálculo…

para que la carpa sea perfecta…

 

Y la citro queda cargada el día anterior…

y a las 04:00 de la mañana

nos despiertan puntuales…

a la sol y a mí…

que éramos las únicas hijas que existían en

aquellos tiempos…

y partimos en noche madrugadora…

 

Y el mismo trayecto que hoy rajamos en auto

a Chañaral en 4 horas,

nosotros lo recorrimos en aquel verano en 12 horas…

y el sol arreciaba furioso…

pero yo tenía suerte porque era hermana mayor

y así la Sol tuvo que viajar casi siempre

para el lado de su homónimo…

 

Y así, lento, como los gitanos…

armando y desarmando…

haciendo y deshaciendo,

y luego de 7 días, llegamos a la capital

grandiosa y primeriza…

y llegó muy agotada la pobre y fiel Citrola…

y mi papi que se dedicó casi todos los días

a mantenerla y prepararla

con cuidado y fidelidad…

como a la mujer de sus ojos…

 

Y de vuelta de aquellas vacaciones soñadas

y pegajosas de calores y helados de agua…

nos fuimos a Limahuida,

aquel lugar encantado

que hoy parece que sólo existe en mis recuerdos

y ahí sí que era bakán,

porque parecía que la Citro

era el primer vehículo que arribaba…

y todos asistían y la miraban

y se subían por turnos…

con la Citrola estacionada…

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Comentarios (8)

Dr. Blood octubre 3rd, 2008 at 8:53    

¿Sabes cuál es el maletín de herramientas para la citrola? Un destornillador, un alicate y hartos alambres; ese era su principal fuerte, la simpleza.

Saludos sangrientos

Blood

arttemisa octubre 3rd, 2008 at 10:01    

que hermoso post lleno de recuerdos y emociones.
me encantó
besos

Marce Mercado octubre 3rd, 2008 at 12:41    

Doc, así es… recuerdo que mi papi tenía un Manual y un par de herramientas… y la conoció toda enterita….

Ella era simple y sencilla… y se dejaba hacer… y cuidar….

Arte…gracias, lindilla

claudiazocar octubre 3rd, 2008 at 16:45    

Que bonito recuerdo, las vacaciones de niño, donde a uno lo echaban sin preguntar nada, uno era feliz, aunque no tuviese idea para donde partiría el día siguiente…

Vero Adolescente octubre 3rd, 2008 at 22:04    

Maravilloso!!! también tuvimos una citro celeste, saliamos todas las semanas de paseo con la familia y los amigos, y mi papi siempre ganaba cuando hacían carreras. Tengo tantos recuerdos de aquellos años, como olvidar un día que mi papá equivocó el camino y nos caimos a un pantano, de a poco la citro se empezó a hundir con todos nosotros adentro y no podíamos salir porque los cocodrilos nos rodeaban. Mi mamá astutamente tomó de rehén a una de las crías, le puso un cuchillo en el cuello y le advirtió a la mamá cocodrila que si no nos ayudaba mataría a su bebé. No!!! grito la cocodrila!! e hicieron un largo puente con sus cuerpos unidos por sus colas y nos sacaron uno a uno. La citrola quedó ahi hundida y nosotros caminamos en medio de la selva hasta encontrar la carretera.
Los mejores años de mi vida!!

Besos Marce, te adoro.

La_Keka octubre 4th, 2008 at 21:08    

Pero que bueno tenerla por aqui!!!!
yo me muero por una Naranja Descapotable!!!!!!

Nosotros y mi abuelo también viajamos en trola!!!! eran magnificas vacaciones. En esos tiempos se respetaban las trolitas y se trataban con cariño.
Aplicabamos también el la maleta sus buenas botellas con agua.

Un abrazo grandote!!!!

AMI octubre 5th, 2008 at 10:51    

Geniales las citrolas!!, hace un tiempo hicieron acá en Talca una corrida de citrolas, todas bien coloridas y enchuladas!

LILY RIVAS A. abril 3rd, 2009 at 22:09    

Tengo una citrola del año 63 funcionando, donde podria restaurarla, quedo a la espera se su posible ayuda.
Gracias

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