Tiempos de Niños

ninajugando3

 

Me llegó una de esas cadenas por mail y tuve que venir a escribir sobre eso.

El título tenía relación con Aquellos que nacieron antes de 1980 y nombraba varias situaciones que tuvimos que sobrellevar las generaciones anteriores a la actual.

Y así reaparecieron recuerdos tras recuerdos ¡Miles! ¡Qué tiempos, qué hermoso! Y comienzo a recordar los días en que vivíamos en casa de mi abuela, los juegos en el taller y “la pieza de arriba” esos días en que mis primos se pasaban desde la pieza de arriba al techo de la casa y no sé qué era más endeble, el palo por el que cruzaban o el pizarreño del cuarto donde tenían que llegar, claro como era la ‘cabra chica’ nunca me incluyeron en sus aventuras pero yo esperaba paciente que se fueran y que nadie me viera para intentar realizar la travesía. De todas maneras siempre me ganó la cordura a último momento y nunca me subí al techo por ese camino, excepto una vez que logré llegar al pizarreño del cuarto pero en el momento pensé que si me caía mi abuela se daría cuenta y vendría a retarme así que me devolví. ¡Que mensa! Sin embargo, las excursiones por el tejado se las debo a mi Tata que me permitía subir cuando tenía que hacer alguna reparación en el techo de la casa, ahí paseaba y paseaba y me sentaba en la parte más alta siempre mirando hacía la cordillera, a no ser que fuera al atardecer cuando me volteaba a mirar una lejana puesta de sol.

Lo malo de ser la menor en una casa donde hay dos hombres de la misma edad es que te dan ganas de hacer lo mismo y nunca te pescan, así que cuando vino la moda de los proyectiles fue mi tata quien tuvo que fabricarme un arma con una tabla, un perro (de ropa, obvio) y un elástico, claro, se supone que las municiones eran esos proyectiles hechos de papel pero a mí nunca me quedaban bien así que opté por disparar cáscaras de naranja. De alguna manera me tenía que defender, era la niña frágil y tenía que sobrevivir a lo bestias que eran los hombres.

¡Y la primera bicicleta! Con rueditas a los lados. Día a día intentando aprender porque quitarle los accesorios del costado indicaba que ya no eras tan chica y podías salir más lejos. ¡Ya era grande! Claro que para aprender había que darse más de un porrazo diario y el logro se lo debo en gran parte a mi papá que corría y corría tras de mí afirmándome de la parte posterior del asiento, hasta que un día me dice: “Eso, muy bien Alecita”, su voz se oía más lejana así que miro hacia atrás y al ver que iba sola ¡Zas! ¡Directo al suelo! Pero yo quería aprender para algún día ir a la pista como lo hacían los niños, y la pista no era otra cosa que un peladero lleno de lomos donde hoy se encuentra unas dependencias de Investigaciones.
¡Que tiempos aquellos! Cuando después de la hora de once, salíamos sagradamente a la calle “Pero si no hay gente afuera ¿Para qué vas a salir?”. “Es que tú no entiendes mamá, se han demorado un poco pero tienen que salir, siempre salen todos” Y claro, ya con dos en el pasaje empezaba el desfile por las casas “Alooooó, Tía venimos a buscar a Fulanito” Y a jugar otra vez, los lunes, martes, miércoles…en fin, toda la semana.

Cómo no recordar los eternos juegos del pillarse, la escondida, escondida-pelota, la pinta, el tombo, las quemaditas, las naciones, el alto y la botella envenenada, entre muchos otros. El mítico “Yo te pongo y tú me pones” y nadie pensaba en doble sentido porque lo que quería decir era que mientras estabas en la fila y tu amigo quedaba al final, uno le cedía el puesto y luego éste hacía lo mismo, por consiguiente, el último siempre era el con menos lazos de amistad.

Éramos muchísimos y pucha que metíamos ruido con nuestros gritos, claro que no faltaban los vecinos que se molestaban y salían a regar la calle para espantarnos, pero al final nada resultaba, porque siempre había algún padre tipo héroe que iba a reclamar a la “vecina bruja” porque molestaba a los niños que se divertían sanamente. Si hasta manifestaciones hicimos gritando que nos dejaran jugar, que era nuestro derecho. Como aquella vez que se corrió el rumor que venían vecinos nuevos con 2 niños, no sé de dónde salió que llegaba una guagua y que ahora sí que no nos dejarían divertirnos sanamente, ni recuerdo quien comenzó la revolución pero terminamos ensuciando la casa con los duraznos podridos que caían de uno de los árboles para que cuando llegaran encontraran la casa fea y no se quisieran quedar. ¡Que horror! Lo peor fue que después descubrí que los vecinos nuevos no eran otros que mis tíos. ¡Menos mal no supieron que fui parte de semejante vandalismo!

Y es que en esas historias hay de todo, incluso mis pretendientes, no es por tirarme flores pero tenía más de uno, sólo que la época era como extraña porque yo no sé quién les dijo que mientras más te gustaban las niñas, más tenías que molestarlas y como a mí no me gustaba que me pasaran a llevar tenía que defenderme y terminábamos en unas luchas libres insólitas, porque parece que a más de alguno le gustaba harto ya que me sacaban la mugre y después las mamás andaban ahí de chismosas “Es que le gusta tanto la Alejandrita”. Así es, si quieren saber por qué después salí tan re bruta fue por eso ¡Me tenía que defender! Me cargaba ser la niña frágil y acusete, así que tuve que aprender a salir de las mil y una llave que ellos se inventaban, a patear las canillas y morder los brazos.

¡Que recuerdos! Y ahora me pregunto qué será de esos amigos de infancia, a algunos los veo a veces al pasar y que increíble que después de años compartiendo 7 días a la semana ahora apenas nos dediquemos un tímido “Hola”.

 

  • Share/Bookmark

Categoría: General

Tags:

Comentarios (7)

Adán mayo 4th, 2009 at 14:47    

Me sentí identificado porque era también de juegos callejeros pero al estilo “club de Tobi”. El trompo, las bolitas, la pichanga, con una pelota cualquiera, bastaba que fuera redonda, dentro de lo posible y que terminaba cuando el sol nos negaba su luz natural. Igual la señora Isabel no nos devolvía la pelota porque con ella golpeábamos su reja de madera. En fin, lindos recuerdos de una niñez más inocente y nada hipnotizada con la pantalla de TV.

Gonzalo mayo 4th, 2009 at 15:03    

Como siempre es un agrado venir a visitar tan interesante blog.

Un abrazo .

arttemisa mayo 4th, 2009 at 17:16    

ooh me encanto este post..esta lleno de recuerdos, me hiciste remontarme a mi casa..donde estaban mis amigos, donde nada era importante, solo queriamos pasarlo bien!!
besos

Nikhary mayo 4th, 2009 at 18:43    

Wuena! justo hoy estaba haceindo memorias y recoriendo los nombres de mis amigos de infancia, con leve morbo para ver si los encontraba en facebook, y saber como se ven.. jajaja yo recuerdo tantas historias ya que tenia un hermano a seguir, por ende para no quedar fuera de los juegos me incluian como otro niño mas. Odiaba los zapatos de charol con calcetines de blonditas por que eran un limite atros a los juegos que mas me gustaban, escalar cerros de piedras, arboles, jugar al sooooooooool, caballito de bronce, entre otros.. uf! tambien fui bien violenta ya que como niña era mas baja que el resto por lo que tenia que tratar de hacerme respetar a punta depuñete, de hecho de esta misma forma gane un skate :-P anheladisimo, que pedi tanto al viejito pascuero y que nunca me trajo por se juguete de hombre…solo llegaban las barbies falsas y las cocinas con plaitos y todo…. no aguente mas y le pedi el skate a mi vecino, el no me lo presto y me empujo, yo le respondi con un tremendo puñete como mi hermano me habia enseñado, broto un poco de sangre y fue a acusarme… me escondi en mi piesa y llega el papa.. diciendo que el Dani le habia pegado a su hijito(mi hermano de llama Daniel y yo Daniela)… jajaja y era la Dani.. cuando supo que era yo y no mi hermano, se enojo tanto con su hijo por que una niña le pegaba que lo castigo y me regalo el fantastico skate! :-D
Buenisima publicacion Ale!

Roxana mayo 5th, 2009 at 12:18    

Este tema me encanto, recorde tantas cosas… como cuando viviamos en Maipu , en la casa de una tia, y mi prima y primo tenian amigos como a unos 15 minutos de camino de su casa, y por las tardes nos ivamos caminando todo ese rato para jugar con ellos en la famosa plaza, y todos contentos, poca gente tenia telefono en su casa y los celulares ni existian ( yo creo), y sin embargo nadie hacia tanto atao ( o por lo menos no se notaba) , y nadie temia , solo por algun tiempo a ” los famosos vampiros” que decian que habian encontrado sus ataudes en el cerro y que ahora vivian entre nosotros guajajajaja, que tonteras no?,tanto que un tiempo andabamos con crucifijos hechos de pastos largos que arrancabamos de la misma plaza, y con alguna cabeza de ajo que ” tomabamos prestada de la cocina de la tia” y despues ella buscando la ultima cabeza de ajo para ponerle al arroz y al bistec… pero pucha que la pasabamos tan requete bien, que alegria de poder compartir esos tiempos…

Ale mayo 5th, 2009 at 14:47    

Jajajajajaa que me reí con la Roxana pasada a ajo jajaja

Elias mayo 5th, 2009 at 16:08    

notable lo de la botella envenenada….anda a decir eso ahora!!..jajajja…..me recuerdo q cuando a uno le gustaba alguien, le “mandaba saludos”…..jajajaja….y ahora el saludo se lo damos a cualquiera…q promiscuos!!

Déjanos tu opinión

Name *

Mail *

Website