María Victoria

DEDICAMOS ESTE POST A DANIELLA CAMPOS Y SU DIFICIL SITUACION… TODAS ENTENDEMOS COMO SIENTE DANIELLA, TODAS NOSOTRAS SOMOS EN PARTE UNA DANIELLA, SU HIJA ES NUESTRO EJEMPLO, ES NUESTRA Y PUDIENDO DEDICARLE UNA LÁGRIMA, LE DEDICAMOS UN ABRAZO, UNA SONRISA, UNA ESPERANZA.
María Victoria nació un 10 de septiembre de 1996, transparente y tranquila, el cordón le había dado cuatro vueltas al cuello impidiéndole tomar posición, por tanto su primera forma de ver el mundo fue podálica… Nació por cesárea, cuyo dolor es posterior y permanente: comienza de a poquito sin saber si es peor que el hecho de no poder levantar la cabeza durante varias horas, aunque estas reflexiones vienen después, en ese instante nada de eso importa. En la Sala contigua a la que estás se oye un coro de niños estrenando pulmones y no evitas intentar reconocer el llanto de tu bebé, de este modo el dolor es nada y una felicidad de cielo te acaricia las heridas, a pesar de todo.
Las primeras horas de aquél día maravilloso fueron de felicidad pura, una sensación de tibieza anímica como si un ángel te untara con miel la vida: lo que ayer fue terrible y determinante en ese instante se vuelve trivial, liviano y olvidable: tu hijo es lo único que importa y asumes una nueva categoría vital. A las 7 de la tarde comenzó a oscurecer… a casi todas las mamás de mi sala ya les habían entregado sus bebitos, menos a mí. Entonces, una matrona pregunta por mi nombre. Se lo dije ansiosa, pensé que me traían a mi hija. Y así fue: envuelta en una mantita roja con monitos adorables la acerca a la cama y me explica que la niña se ha puesto azul, que seguramente no es nada demasiado malo, pero que es necesario llevarla a Neonatología para que la observen… y le susurra “Despídase de la mamita” . La besé.
Era necesario llevarla a Santiago, sólo allá podían operarla, para ello había que estabilizarla con unas drogas que no había en este hospital de pobres, como yo, y en ninguno hasta donde alcanzaba mí mirada…
Recordé a ciertos filósofos dibujando la angustia de los hombres como un tratar de aferrarse a la nada, como un vacío ontológico que devela, sin embargo, al ser… ¿qué ser? Eso sentí. También recordé a Huidobro cuando fui una flor de contradicciones y a Alfonsina en su mar de desesperación. Todos mis amigos de papel acudieron a entregarme sus razones y ninguna de ellas me dio lo que necesité: paz. Fueron días de madurar, de estrenarme como madre en la puerta de Cuidados Intensivos, de rogar que me dejaran entrar y después de lograrlo, volver a implorar que se extendieran los cinco minutos “la vida es eterna en cinco minutos”. Preguntas, trámites, explicaciones, llamados telefónicos, la solidaridad ilimitada de mi madre, el regreso oportuno de mi padre, el llanto que quisiera haber reprimido y la duda que no me abandonó.
Mi angelito volvió a su casa, a los diez días de haberme mirado a los ojos y confesarme que esta vida era sólo una estación. En los segundos que me regalaba a diario, solía argumentar con su dedo meñique en mi manota llorosa, la fortaleza de su humanidad ínfima y su espíritu de marinera. No era mía.
El día de su partida, recorrí el planeta con 12 puntadas en el vientre y aliento de atleta, buscando la droga que sería el puente de vida, antes de una cirugía en la capital que nunca llegó a ser… Fue una posta de amor de gente que nunca conoció a mi niña ni a sus ojos de actriz de cine: la tía de Santiago que pagó los “itantos” miles de pesos que costaba esa caja chica con ampollas de ilusión, confiando en el depósito que le haría mañana, la amiga y madrina trunca que me llevó en su cafeterita hasta el aeropuerto a 200 km/hr., haciéndose invisible para los carabineros que no nos vieron volar… y mi infaltable compañera, que ya trascendió de ser mi madre para ser la que me animó literalmente a seguir conjugando el verbo vivir: estafeta de esperanza, bruja buena que se viste de negro, bella inmortal… creo que la Gicky se parecía a su abuela. Cuando llegamos al hospital, la matrona nos contó que hace sólo cinco minutos que María Victoria había emprendido el vuelo a los brazos de su Padre.
Las ampollas de droga pediátrica que ella donó al Hospital de Antofagasta sirvieron para salvarle la vida a otros niños con corazón de pajarito, para que no estrenen sus alitas si se pueden aun guardar… Me lo contó un padre feliz que llegó hasta mi casa a dar gracias. “No me las des a mí… busca una estrella, la más hermosa, y salúdala a nombre de tu hijo y de los hijos de los otros que sabrán que se llamó María Victoria ”Este señor nos contó que él debía recuperar la droga al hospital, en cuanto pudiera hacerlo y que de este modo ya nunca habrá cinco minutos de cielo para otro niño azul.
Sus hermanos menores… (gemelos por mágica compensación), Matías, el niñito que nació el día en que ella murió, y todos los que sobrevivieron después, algún día no muy lejano podrán leer la historia de María Victoria que nació para iniciar esta cadena de solidaridad, intentando mitigar la dolorosa realidad de vivir a tantos kilómetros del “centro de la injusticia”…
Las madres tienen una naturaleza que trasciende la femineidad: desde el momento de la fecundación, se crea una suerte de independencia sustancial, mas no racional, de ese status continente de nueva vida y el nuevo ser propiamente tal. En esa mirada digna se argumenta el hecho de poder sobrevivir a la soledad optada o al abandono irresponsable de los que no pueden superar lo básico de ser irremediablemente machos, “perdiéndose” participar de esa dimensión especialmente mágica de la espera por nacer.
Hablo con propiedad: he sido madre. Y me aferro al pretérito perfecto porque no hay circunstancia que pueda arrancarte esa especie de raza maternal, a pesar de no haber hijo tangible.
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Comentarios (19)
Tengo un nudo en la garganta…
Todas mis bendiciones a la niña azul… a la querida Maria Victoria…
Ay Dios…han sido días especialmente dolorosos, te leo y el dolor recorre, se palpa, se adhiere.
Florencia, María Victoria…la esperanza que queda es que se puede intentar un consuelo.
Miro a mi Paloma…a mi Julieta Bruna y pienso que hay comandos de ángeles cuidándolas allá arriba y “una felicidad de cielo me acaricia las heridas, a pesar de todo”.
No sé que más decir, hay temas que dejan a esta castora sin palabras…en lluvia sostenida.
una felicidad de cielo te acaricia las heridas, a pesar de todo.
Para mi son ángeles misericordiosos, maravillosos, ángeles a quien tu puede recurrir cuando te sientes solo, cuando necesitas paz, son inocentes, que nacen en un minuto que no es el suyo, deben partir nuevamente, creo que lo más triste que nos puede pasar a las mujeres madres es que un hijo nos dejé, la vida nos enseña a golpes que nada de esta tierra es nuestro, pero el amor es el único que prevalece en el tiempo, es lo más importante, es lo único que queda, hoy rezo por Anastacia, por que esta muy mal, una bebita que nació con leucemia, pese a soportar más de 200 quimio y en cada una se jugó la vida y luchó tanto por el amor de su familia, ella ya no tiene más posibilidades de vivir, es su hora, pero no nos quiere abandonar pese a que todos sus órganos están inflamados y soporta ese gran dolor esta luchando por vivir sin poder entender que es hora de partir, le quedan pocos días, solo ruego por esa bebe, por que descanse en paz, no luche más, no sufra más por estar al lado de tan doloroso amor.
Anastacia Rivera Mattus, está en el Calvo Machenna si alguien quiere visitarla antes que parta, está en oncologia.
nada que decir, solo espero que tantas mamitas que han pasado por esto logren levantarse…y a Daniella, mujer chilena de 30 tambien encuentre consuelo…
Nada más extenderte un abrazo infinito.
nada que decir—tengo un gran nudo en mi garganta ,me siento muy agradecida de tener tres princesas hermosas a mi lado…y no puedo dimensionar el dolor que se siente,,,,las entiendo,las apoyo y hago mia esa tristeza…un gran beso que dios las bendiga…
No hay palabras que alcancen a contener el dolor de perder un hijo… pero qué bien lo expresa la Carlita….
Les mando un abrazo.
Carlita creo que solo el hecho de tener estos 3 meses a mi bebito creciendo en mi vientre me ha hecho descubrir sentimientos tan grandes, tan lindos, tan de madre que creí nunca iba a sentir… Sentimientos de empatía que me han hecho pensar y pensar durantes estos días en FLORENCIA, en MARIA VICTORIA y en tantos angelitos más que han dejado un corto pero gran legado en nuestra vida y he sufrido como creo que lo han hecho todas las madres Chilenas, cuesta entender los designios, los planes de Dios, pero como tu bien lo dices “”"”"”Y me aferro al pretérito perfecto porque no hay circunstancia que pueda arrancarte esa especie de raza maternal, a pesar de no haber hijo tangible.”"”"”"
Carlis todos mis cariños, besitos…
Este es una MARAVILLOSO post, ojalá puedan recomendarlo a otras mujeres…
maravilloso post
un abrazo
La verdad alguien alguna vez me dijo a forma de comentario, que uno viene al mundo a ser probado para saber si tiene el potencial para volver a la presencia del padre celestial, yq ue los niños qeu solo estaban con su familia minutos horas dias años y luego se van a la eternidad eran almas tan perfectas que solo nescecitaban nacer para completar su ciclo, que no era nescecsario que se quedaran en este mundo y que sufrieran pensando en como vivir cada dia.
y esos padres que pasaron por este trance tambien solo nescecitaban para lograr la perfeccion solo sentir amor por ese niño acogerlo y dejarlo partir.
el dolor es absolutamente inimaginable, aun no me ha tocado pasar por el, pero creo que solo se encuentra la paz cuando esta la sensacion de la tarea cumplida, recorrer lo que haya q recorrer, llamar a quien alla q llamar ….
y para quienes no tubieron la oportunidad de luchar y solo vieron partir su angel piensen q solo nescecitaba venir a este mundo unos momentos y nada mas
abrazoz fraternos y fe para todas las mamas del alma
…
ese dolor… es un verdadero dolor… uno que va del corazón al cielo. Que ganas de partir con ellos. Que fortaleza de mujeres las que se quedan. Esto ha calado hondo.
Hoy encendí una velita blanca por todas ellas… y también por mi.
No sé si podría resistir la partida de alguno de mis hijos… no sé cómo se puede sobrevivir a ello… volver a reir, a soñar, a dormir, a comer si alguno de ellos me faltara. Qué gran vacío se debe sentir. He hecho mío el dolor de Daniella, ha estado en mis pensamientos y oraciones desde que su hija se fue… nos dejó… y aunque esté en un lugar mejor, su madre no puede acunarla, amamantarla y siento un dolor enorme. Mis niños están grandes ya, y doy gracias a Dios que hayan superado el horror de la infancia, cuando sientes que son tan vulnerables, como si tu alma anduviera por medio de una carretera.
A todas las mamitas que han perdido un hijo, envío todo el amor, consuelo y abrazos cariñosos que soy capaz de generar.
L.
Ufff… como todas las que opinaron, tengo un nudo en la garganta y una lagrima que peleo por que no salga.
Si bien es cierto que mi utero no ha alojado a nadie aun, se lo que es ser madre. Tengo a mi Vale que, si bien es cierto no nacio de mi vientre, nació de mi corazón. No que sería de mi se le pasara algo… Por tanto entiendo el dolor que se siente al momento de morir un hijo. “Un hijo no debe morir”, pero la vida aún asi te pone en esas situaciones.
Solo queda tratar de enviarle todo el amor y la compención a estas mamas que tienen ahora a sus angelitos en el cielo, para que puedan soportar el dolor y algún dia lleguen a aceptar que la muerte no es el final, sino el comienzo de lo eterno.
tengo el corazon apretado , Daniela
muchos besitos para ti y fuerza …. se que Florencia esta muy bien donde
esta debe haber conocido ya a Maria Victoria y deben tener
muchos amiguitos alla debe ser un encanto el lugar
ellas estan bien …
Cada palabra cala tan hondo en el alma, aprieta la garganta y moja los ojos…
No hay palabras… agradezco el tener a mi hijo vivo junto a mi.
Un abrazo y animo a quienes viven o han vivido esta realidad que a veces nos toca soportar…
Hola… llegué a este lugar ya que mi pololo las tiene de favoritas…
no podrían imaginar lo hondo que llegó todo este tema en mi.. tengo a mi Raúl de casi 2 años que me vuelve loca pero que me da fuerzas día a día para salir adelante…cada vez que duerme no puedo evitar mirarlo y trato de imaginar que sería de mi vida si algo le ocurriera… y no, no veo más vida después de él… lo amo y gracias a él aprendí el “gran amor de madre”.
A las mujeres que han tenido que pasar por la pérdida de un hijo las admiro profundamente y en ellas incluyo a mi madre que sufrió la pérdida de dos bebes aunque en la etapa del embarazo y mi abuela, la madre de mi padre que si leen mi blog http://elfrioenloshuesos.blogspot.com/ y ven mi último post entenderan por que.
Un abrazo de madre a madre para Carla, y no hay palabra de apoyo que pueda dar en este momento… por que no las hay…
A todas las madres que han perdido un hijo, queda la esperanza de la resurrección, no se olviden de eso. Leí esta historia y bueno, está demás decir que estaban mis ojos inyectados y ya al leer los comentarios, salían de mis, esas lágrimas que inevitablemente corrieron por mi mejilla. Es impensable la idea de perder a un hijo, nosotros sabemos que algún día veremos nuestros padres partir y por lógica un hijo a nosotros, pero la lógica en algunas ocaciones nos juega una mala pasada y es ahí donde nosotros nos quebramos, salimos de la realidad horrenda por la que se vive, al cabo de un tiempo se entra en sí y que es lo que hay, una tremenda yaga que no sana, recuerdos tenues, uno que otro flash de lo sucedido y el vacío enorme que no se llena con nada, sino que se aprende a vivir con él. Fortaleza, ímpetu en el diario vivir para ser una mujer valerosa y gallarda. A todas las madres que han perdido un hijo, me adhiero a su dolor, un abrazo. Ave Fénix.
pienso que no debe haber nada más terrible que la muerte de un hijo
Cuando muere un padre recibimos el nombre de Huérfanos
Cuando muere nuestra pareja recibimos el nombre de Viudas
Y cuando se nos muere un hijo que nombre recibimos?
Es un proceso antinatural, que ningún ser humano esta preparado, mi hijo partió hace cuatro meses y solo debo decir que el tiempo no cura, sino que al contrario agrava la ausencia.
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