Robert Doisneau: El Hombre que retrató París

Este famoso fotógrafo francés nació el 14 de abril de 1912 en Gentilly y pasó su niñez y adolescencia en un suburbio de París.
En 1925 ingresó en una escuela de artes y oficios, “L´école Estienne”, donde es formado como grabador y litógrafo. Ya era un oficio en decadencia al que Doisneau consideraba poco creativo. Para compensar esa falta de estímulo, a los 17 años comenzó a realizar sus primeras fotos con una cámara prestada. En ellas ya se evidencia su talento. Uno de los momentos más importantes en su vida es cuando comienza a trabajar como ayudante en el estudio de diseño de André Vigneau, artista surrealista y uno de los exponentes de la vanguardia.
En el año 1932 hizo el servicio militar y cuando volvió a París, el atelier de Vigneau no pudo contratarlo de nuevo ya que la crisis había golpeado duramente a la industria gráfica. Comenzó su obra personal fotografiando a la industria y a los obreros. Tras un breve paso por la agencia Rapho (Rado Photo), al estallar la guerra fue llamado a filas pero con la ocupación de Francia por los nazis, volvió a la vida civil y colaboró con la Resistencia falsificando pasaportes, permisos de trabajo, documentos para judíos, además de registrar la ocupación alemana. En agosto de 1944 documentó la liberación de París.
“Se lo reconoce entonces como uno de los grandes reporteros de la escuela francesa de postguerra, que se sustenta en la subjetividad de la mirada y en el tratamiento intimista, honesto y sensible de las cuestiones humanas”.
En los últimos diez años de su vida, esto es, desde fines de los setenta y a lo largo de la década del ’80, se produjo un resurgimiento del interés del público por el reportaje humanista, por la forma sensible de ver la vida y el estilo de Doisneau -así como de toda una nueve generación de fotógrafos que interpretaban la realidad con aquella poética- comenzó a ser revalorizado.
Entre 1929 y 1992, cuando su quebrantada salud le obligó a recluirse en su departamento de París, Robert Doisneau produjo una impresionante colección de 325.000 negativos. A su muerte, acaecida en abril de 1994 poco antes de cumplir 82 años, era considerado como uno de los más grandes fotógrafos no sólo de Francia sino del mundo.
Con un estilo directo, sin otros artilugios que los propios del lenguaje fotográfico, fue dueño de una poética y sensibilidad donde los protagonistas muestran un sutil equilibrio entre la inocencia, la ironía y los momentos mágicos.
De todos sus reportajes, la imagen más emblemática es “El beso en la Place de l’Hotel de Ville” (fotografía 1), realizada en 1950 por encargo de Life. Fue publicada junto a otras 5 fotos con el escueto epígrafe “This was short kiss, ‘a kiss rapide’ says photographer” (Este es un beso breve, “un kiss rápido” dice el fotógrafo) en una doble página.
Existe una constante en la obra de Doisneau, y es que en sus imágenes hay complicidad entre su mirada, son fotos inequívocas, con el lenguaje universal de la fotografía el sujeto y la percepción de los lectores.

“Su obra es ineludible, como que está integrada por la quintaesencia de lo que es la fotografía: una forma de mirar y de comprender al mundo y sus habitantes”.



Comentarios (3)
P.D. Este texto es un resúmen de un documento publicado el año 2008 en el que se reconocía la admirable labor de este fotógrafo.
A mí me encantan sus imágenes.
Dicen que “una imagen vale más que 100 palabras” y en el caso de este excepcional fotógrafo esto se cumple a cabalidad. Plasmar en una fotografía un momento especial, un instante único e irrepetible no es menos que magia, de la buena.
Me encanta en particular!!!!
Claro aunque soy una hormiga al lado de este señor. Guajajajajajajaja.
Besos y abrazos
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