Daño Colateral

 

Primero que todo, quiero felicitarnos: Pasamos Agosto!!!! (a duras penas, hay que decirlo, pero lo pasamos ¡yeah!).

 

Vengo de una montaña rusa llena de sabores, dulces y amargos… hasta chascona quedé de tanta voltereta que me dí.

 

Ha vuelto el invierno, bien rudo para que no se nos olvide que si tuvimos un verano tan largo, él tiene todo el derecho a quedarse cuánto tiempo se le plazca ¿Algún reclamo? Na´que hacer pues, quizás tengamos que asumir que este 18 se vendrá con sus buenos chaparrones.

 

Ando con tantas cosas en la cabeza, que la guata colapsó (me dio una cag… de aquellas y no bajé ni medio kilo!!!) y he estado entre resfriada, enferma del colon, alérgica y malas pulgas.

 

Pensaba recién mientras manejaba mi cacharrito… ¿Será que la felicidad también tiene su precio? Porque nos pasamos la vida deseándola, y cuando llega, en general la gente ni siquiera la disfruta… pasa, se evapora, desaparece. Hace algunos años, en uno de esos episodios trágicos que les he relatado, llegué a la resuelta conclusión que me revolcaría en mis tristezas con la misma fuerza que lo haría en mis felicidades. Y así lo he hecho, sin embargo, cuando paso muchos períodos de felicidad me empiezo a asustar y viene la maldita pregunta masoquista: ¿Cuánto irá a durar? ¿Qué cosa mala irá a pasar para compensar tanta felicidad?

 

Y es una idiotez, lo sé, pero es casi automático. Cómo mis tías, que dicen que cuando viene una, vienen tres (incluidas las muertes), o a la inversa, que cuando se anuncia una guagua nunca viene sola… huyaaannnnn!!!!!!

 

 

He sido amorosamente feliz, luego de tantos ires y venires (más estos últimos), por fin creo que he dado con uno que calza más o menos a mi medida, que “rimamos” (como me dijo la Lore el otro día y yo aluciné), uno que me inunda… de abrazos, besos, rock y harto café con leche.

 

Y por otro lado… la agencia colapsa, me eliminan el bono de colación, pierdo clientes, el Tany baja las notas, se esguinza una pata jugando a la pelota y me suben el arriendo.

 

Y claro! eso no es nada comparado a la trifulca de los candidatos, y los dólares gastados y las peleas burdas en cámara (al menos uno está gastando, y no comprando el resto de Chile que le falta); o la lolita separada que se comió el manso choripan brazileño… uffff (tampoco la juzgo a la pobre, seguro se sentía sola).

 

Voy y vuelvo del mundo real, sumo y resto, y a veces me da cero, y con eso me voy quedando contenta, porque como soy genéticamente sufriente, sacar número azules me avergüenza inconscientemente. ¡Pero no quiero!, no quiero tener que estar compensando la balanza a cada rato, a pesar de ser también adrenalínica e impaciente, me gustaría tener calma y no andar pensando como hacer malabares mañana para estirar las lucas, sacar más horas al día, aburrirme menos en la pega, alargar las horas para compartir con mi pimpollo, bajar de peso sin hacer ejercicios (¡sueña!) y mantener mi cobrizo ruliento tal cual con sólo lavarmelo. ¡No se puede!!!

 

Daño colateral: Si bien no matamos a inocentes, es necesario saber y asumir que cuando tenemos algo, siempre, dejamos de tener otra cosa. Y que nunca somos totalmente felices por siempre jamás.

 

Así no más es la cosa, sin embargo, y a pesar de ello, todos los días trato de levantarme con la pata derecha, dibujar una sonrisa en el espejo del baño y pintarme los labios bien rojos, a ver si tiento al destino y lo malo se vuelve bueno (y lo bueno, pues mejor aún).

 

 

Gigi-compensando

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Categoría: Gigi

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Comentarios (10)

Xi septiembre 8th, 2009 at 9:17    

juajauajauaj, como dices somos geneticamente sufrientes, por lo que no sabemos manejar tanta felicidad, tranquila respira, pintate los labios y sonrie, asi estiras este lindo momento y suavizas los malos. Saludos

Adán septiembre 8th, 2009 at 9:19    

La madre de Ophra Winfrey le dijo alguna vez: “Todo se puede tener pero no al mismo tiempo”. La ley de las compensaciones siempre funciona. Y como la felicidad nunca es completa, hay que convencerse que la vida está llena de cosas gratas y cosas ingratas. C’est la vie.

Aly septiembre 8th, 2009 at 11:57    

Yo discrepo contigo: La felicidad puede ser completa y absoluta. Solo esta en nosotros el sentirnos asi y dejar de ser “geneticamente” sufrientes, porque, la verdad, nadie es geneticamente sufriente, solo arrastramos el peso de una educación arcaica que nos enseño a valorar a los que tienen penas y a desacreditar a los que son felices (y a sentirse culpable por serlo).

Adán septiembre 8th, 2009 at 12:55    

Aly: Es posible que la felicidad pueda ser completa pero habría que ver qué consideramos como “completa”. Si pensamos que todos los aspectos de la vida deberían funcionar para nosotros al 100%, dudo que alguien pueda lograr ese resultado. Una cosa es lo ideal y otra un poco distinta es la realidad. Puede que un aspecto que esté funcionando al 100% me haga feliz ¿y los demás? ¿Debo ignorarlos?

Vivi septiembre 8th, 2009 at 15:48    

Nopues, nada se ingnora, y quizás por lo mismo, se descompensa… digo yo. Sin embargo, y a pesar de ello, creo en la felicidad, aun pasajera y fugaz, siempre real en medida de la forma que cada uno tiene de sentirla y aprovecharla. (humilde opinión).
Saludosssss!!!

Clau septiembre 8th, 2009 at 22:19    

Yo creo que en la vida todo es “equilibrio”… si te pasan 5 cosas buenas… te pasaran 5 malas…

tukota septiembre 9th, 2009 at 7:15    

wena gigy! agosto, maldito agosto…yo baje de peso sin sikiera proponerlo…pero ya paso agosto, comienzan los cerezos a florecer…el frio cala los huesos las manos y la cara, hace frio…en todo contexto posible de mi vida…

Karina septiembre 9th, 2009 at 12:13    

Gigi….

Claramente la vida es así, una especie de montaña rusa, que no sabemos cuando subirnos o bajarnos.
Solo digo… disfruta lo que más puedas, sin miedo a nada, el dolor, o la frustración llegarán cuando tengan que llegar, no te adelantes a los hechos… no es bueno.

Saludos.

la keka septiembre 9th, 2009 at 13:07    

Sí de montañas rusas se trata, levantemos las manos y liberemos los gritos en la bajadita…

Un abrazo huachita.
Dibujate hartas sonrisas no más.

el alcaraván septiembre 11th, 2009 at 14:02    

así es, la vida es como una montaña rusa, si estás feliz, no pienses cuanto durará, vive el momento

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