Cuentos Seleccionados: Pedro el Niño Aymará

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Había una vez una niño 12  años aymará llamado Pedro, que vivía en su pueblo, la gente de la aldea se dedicaba al pastoreo de animales, y la agricultura. La lengua que hablaban era el español y el quechua, esta última lengua solo la hablaba los más ancianos de la comunidad…

Pedro era un niño muy activo e inteligente, siempre iba a los cerros junto a su padre a pastorear a las llamas, animales que eran el sustento de su familia. Un día su padre que era un hombre muy sencillo, pero la vez muy emprendedor, converso con Pedro sobre el futuro de él.

Pedro: Muy atento miraba al padre como si no entendiera los consejos que le decía…

 

Padre: “Pedro, debes estudiar mucho, marcharte a la ciudad grande para que seas alguien en la vida Tienes que dar lo mejor de ti, y algún día tendrás que partir del pueblo para que puedas lograr un futuro mas próspero…”

Pedro “con sus ojos muy abiertos miraba el desierto en todo su esplendor, le dijo “ Pero padre, si yo me voy lejos no habrá nadie que te ayude con las llamas. ¡Y yo no quiero alejarme de mi madre!, que se pondrá triste si yo me voy tan lejos, ¡además no tenemos dinero para ello! “

El padre asombrado por la respuesta de su hijo, le acaricio el caballo negro azabache, y le dijo” Hijo mío, el dinero no es tu problema es nuestro, hemos trabajado duro con tu madre para que tu logres un futuro prospero, tu ausencia nos dolerá mucho, pero tu progreso será nuestra satisfacción y la alegría más grande que vamos tener en la vida.

Pedro solo sonrió, pero no muy convencido con las palabras dicha por su yaya (padre).

A la mañana siguiente, Pedro fue a visitar a sus abuelos, a los cuales les contó lo que había conversado con su padre. El abuelo muy molesto, se levanto de la mesa y miro al niño y le dijo: ¡Tú no te iras, eso no lo permitiré, somos aymará, tenemos nuestras tierra y la debemos cuidar, como ella nos da el alimento. Somos de aquí, nacimos y morimos aquí, tu padre no puede alejarte de las tradiciones, de nuestra gente y lengua!

El niño triste y con los ojos llorosos llego a su casa y pensó lo que el abuelo había dicho y que su tenia razón, no podía abandonar a su gente, a sus amigos y menos su tradiciones… En ese momento llego su madre… al verlo con la carita de tristeza se le acerco y lo abrazo muy fuertemente. Y le pregunto que le pasaba, ¿por que lloraba?. Pedro muy triste le contó a su madre lo que converso con su awki (abuelo)

La madre lo llevo al patio y le pidió que observara todo lo que había a su alrededor…

Pedro miro desde lo alto el pueblo… su pueblo querido, la iglesia que tiene los mismos años del pueblo, las casas de adobe, su escuela pequeña que estaba al otro extremo del único kiosco que había en el lugar, en los cerros se veía desde la distancias las llamas pastorear…

Mientras la madre le hablaba “Churi (hijo) mió… no te pongas tristes, donde quieras que tú estés y con quien estés nunca dejaras ser lo que eres un aymará. Estudiar no significa que olvidaras las tradiciones y a tu gente puedes aprender de nuestras historia, tradiciones, creencias y lengua para que tú puedas enseñarla a las personas de la ciudad grande. Mijo ya veras que la respuesta de tu pena llegara, aun tienes tiempo para disfrutar del  Ch’unchu (pueblo) y puedes desde ya a conocer todo lo que se relaciona con nuestra gente (Etnia).

Desde ese día Pedro iba a clases con entusiasmo y todas las tardes visitaba a los ancianos del pueblo quienes le enseñaron de las tradiciones, creencias, costumbres, historia y la legua quechua. Ya que pedro estaba convencido que el seria el responsable de enseñar al mundo todo lo que tenia relación con los aymará.

Al pasar los años Pedro viajaba por el mundo dando charlas sobre su pueblo de origen ese Ch’unchu (pueblo) que él amaba tanto y respetaba…

 

 

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Comentarios (7)

el alcaraván noviembre 5th, 2009 at 12:07    

aquí se ven las 2 formas de ver el mundo la del padre y la del abuelo, finalmente hay un equilibrio, buen cuento, ya que la mayoría de los cuentos para niño se basan en reyes, príncipes y princesas escrito con la mentalidad europea, este cuento da una mirada de nuestros antepasados, buena enseñanza deja este cuento

Victoria noviembre 7th, 2009 at 16:42    

Concuerdo con el comentario anterior; lejos de ser un cuento europeo basado en la nobleza o burguesia y aquellos con los que pudiesen tener conexion; es uno con mirada a lo que al fin y al cabo somos nosotros mismos; y a aquello de lo que deberiamos estar orgullosos en lugar de esconderlo bajo los racismos …

Sensillo y envolvente, se nos muestra un relato breve donde se rompe con los cuentos clasicos, y con los clasicos personales que en ellos habitaba. Lejos de haber un bueno o un malo, hay vida… costumbres y miradas …

Buen cuento.-

silvana noviembre 13th, 2009 at 19:14    

me gusto!!!! nos hace falta valorar nuestras raices,felicitaciones!!!!

Nadia noviembre 19th, 2009 at 22:12    

Martjori, te felicito por el cuento que escribiste, me gusto mucho porque enseña a los niños que debemos amar nuestras tradiciones. independientemente si pertenesemos a pueblos originarios o no… En cualquier lugar del mundo debemos sentirnos orgullosos de lo que somos y de donde pertenesemos.

Tienes mi voto

Paola Silva noviembre 20th, 2009 at 0:01    

Buen cuento, mirando a nuestras raices, mas alla de lo impuesto por el mundo norteamericano, muy acorde con el sentir de los pueblos originarios y su apego por las tierras

vivian sepulveda noviembre 20th, 2009 at 15:49    

Felicitaciones, No siempre se escribe un relato a partir de lo nuestro. Y más aún tratándose de una niña. Está muy bien redactado y destaca el valor de nuestras raíces. Muestra un fuerte sentido de pertenencia.
Una vez mas, felicitaciones.

Felix Poma abril 22nd, 2010 at 10:57    

El tutlo de la histria no se condice con el desarrollo del cuento, mientras que en le primero dice NIÑO AYMARA y en el desarrollo dice que ellos hablaban quechua.

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