
En un lugar lejos de aquí había una pequeña niña llamada Antonia, quien tenía 5 años.
Antonia vivía con sus padres en una hermosa casa junto a sus 3 hermanos mayores llamados Joaquín, Felipe y Alondra.
Un día Antonia se sentía un poco triste porque su madre había ido a casa de su abuela y regresaría al día siguiente; para animarla, su hermano mayor decidió leerle un libro sobre princesas y palacios. A Antonia le gusto mucho la idea y se acomodaron juntos en la sala de estar, mientras tanto Joaquín tomó el libro entre sus manos y comenzó a leer:
- Todos los reinos tenían a sus reyes, padre y madre, los cuales tenían un hijo el que era proclamado príncipe. Sin embargo, el reino más especial de todos los tiempos no tuvo un príncipe, sino una hermosa y coqueta princesa.
Al oír esto, Antonia echó a volar su imaginación… De pronto se encontró en un reino encantador, lleno de mágicos jardines poblados de las plantas y animales más maravillosos que se puedan imaginar. Entonces comenzó a recorrer el palacio y los jardines, al avanzar a través de aquellos largos pasadizos pudo ver unas pinturas en las cuales estaban los reyes, sus padres. Sintiéndose muy orgullosa de verlos allí siguió su recorrido hasta llegar a su habitación. En ella descubrió un gran armario en el que guardaban sus vestidos, zapatos y coronas. En aquel momento entró su madre a la habitación y le dijo:
- Antonia ponte el vestido que más te guste y bajas al vestíbulo, hoy será tu presentación real ante el reino.
Antonia emocionada con la noticia comenzó a revolver entre los vestidos y zapatos hasta encontrar el más fino, elegante y lindo vestido; de color violeta y blanco un gran vestido de princesa se dejo lucir ante los demás llamando la atención de Antonia por las hermosas decoraciones que éste tenía. Busco los zapatos del vestido y se puso su corona. Preparada para su presentación bajó al vestíbulo donde la esperaban muchos invitados del reino:
- Ante ustedes, reino de Eslovenia, nuestra querida y bella princesa, la princesa Antonia.
Antonia saludo a su reino y comenzó a disfrutar de la fiesta, había muchos invitados que la sacaban a bailar todo el tiempo. Al finalizar la celebración, Antonia se sentía muy feliz, y Joaquín concluyó diciendo:
- Luego de unos años la princesa se convirtió en reina, y fue la mejor gobernante que su reino pudo tener.
Acabado el cuento, Antonia le preguntó a Joaquín:
- Joaquín, ¿Crees que puedo llegar a ser princesa algún día?
A lo que su hermano respondió muy alegremente:
-Por supuesto Antonia, todas las niñas son princesas.





Noviembre 12th, 2009 at 18:56
Oigan lolas, ¿hay fecha tentativa de la premiación? Tengo ganas de verlas y abrazarlas a todas, y en especial a… todas jajaja
Besos sangrientos
Blood
Noviembre 19th, 2009 at 21:59
Muy lindo el cuento, todas algun dia soñamos con ser princesas, hoy a mis 32 aun espero a mi principe azul…