Que se le hace al dolor si no hay remedio…

(Refrán típico del campo chileno.
Frase usada por el tío Tebo cuando ocurría cualquier situación imprevista, especialmente relacionada con las uvas de Talca).
Tantos días y tantas novedades, estimados míos.
Ha llegado el verano efusivamente, diciembre se convierte en la locura de todos los años y los días pasan rápidos, descontando no sólo las horas para noche buena, también el sueldo adelantado que, claramente, será extrañado a mitad de enero.
Aunque me mentalicé en ser neutral como hielo patagónico, luego de los comicios del domingo, me vino una suerte de urticaria eleccionaria que me dejó con crisis de pánico momentáneo. Podríamos estar a pasos de cambiar de giro gubernamental, así, con simples 12 horas de urnas y un poco más de 8 millones de almas en las calles, podrían pasar tantas y tan variadas cosas (para unos y otros partidarios):
- Un cambio de ciclo
- Una nueva esperanza
- Una crisis nacional
- Un retroceso, un avance, un estancamiento
- Una ironía
- Un castigo (a la Concerta)
- Un premio (a la nueva estrellita)
Tengo grandes contradicciones, pues si bien provengo de una familia derechista y conservadora ultra, los vaivenes de la vida me llevaron a la otra extrema, donde me metí en picada (primero por amor o apasionamiento fugaz… por decirlo simple jajaja), los años me han ido “entibiando” las convicciones, creo menos, espero menos, sueño menos; al menos en los aspectos relacionados con la política.
Debo reconocer que en la campaña anterior, salí con las chicas con pancartas porque la idea de que hubiera una mujer a la cabeza me parecía chic y hasta seductora. Y a pesar de las trampas, hoy vemos como auténticos y mentirosos salen a vanagloriarse de los logros de esta señora con tono de mamá dulzona y cariñosa que, aún en los peores momentos, fue capaz de mantenerse serena y calmada (aunque dicen algunas fuentes que la presi tenía su carácter).
La cosa es que luego de 20 años de haber vuelto al ejercicio ciudadano y democrático, donde una misma coalición se ha mantenido pululando y desgastándose, hoy existe la posibilidad real de que la derecha asuma como gobierno.
Creo en la alternancia, en la oxigenación de malas prácticas que han llevado algunos personajillos, en la renovación… pero de ahí a que un empresario asuma la conducción de este botecito, me parece too much!
No sé lo que será, pero quizás ustedes podrán decirme que diablos NO será esta nueva elección (no será limpia, por ejemplo).
Saludos y a afirmarse los chitecos.



Comentarios (3)
Creo que la gran mayoria de los que realmente queremos a nuestro pais tenemos claro que hace falta un cambio por diversas razones, lo malo que la alternativa de cambio de este momnto no es de las mejores, yo hubise preferido a MEO, pero la gente tiene mala memoria y al momento de tomar buenas decisiones aflora lo tonto que tenemos, en fin, el cambio debe venir para bien o para mal, y para finalizar debo señalar que no dudo de la capacidad de Piñera, dudo de sus intenciones, pero como él no lo es todo, que se realice el cambio, bienvenido sea este cambio.
Respondiendo directamente tu cuestionamiento, la próxima elección NO será trascendente, porque ninguno de los dos postulantes tiene talla de estadista, salga quien salga no tendremos un presidente sino un mero administrador de recursos. No me ciño a ningún dogma político, creo en la tecnocracia, y tengo claro que nuestra realidad es la plutocracia.
Saludos sangrientos
Blood
La alternancia en el poder no es una panacea pero sí es lo ideal. Lo malo es que no siempre se cuenta con un postulante nuevo que llene el gusto de los electores. Y en una sociedad en que el empresariado tiene la sartén por el mango, no es raro que un candidato que es empresario genere suspicacias y desconfianza.
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