Ocho punto Ocho

Era 26 de febrero por la noche, estaba en mi último viernes de vacaciones y decidí ir a ver a la Susy al puerto, que me había invitado porque tocaba un amigo de ella en un grupo, en la Piedra Feliz (¿ubican ese local?, muy bueno, nada que decir).

 

Como había decidido madurar de mi veinteañerés temporal, Valparaíso presentaba una linda alternativa para terminar la semana en paz, relajada y llena de nuevas energías.

 

La cosa es que con el Tany en Talca, podía darme el lujo de dormir mucho y leer a destajo, devorando todos los manuales de minas en proceso de sanación (“Mujeres que aman demasiado”, “los hombres son de marte las mujeres de Venus”, “Porque los hombres se casan con las cabronas”, etc. etc.) que no saben lo que buscan, pero siguen buscando, algo que ya es bueno.

 

Me acuerdo clarito que primero hubo un grupo de flamenco, despues bajamos a bailar al subterráneo y como me dio sed, subí a comprame mi 2ª ginger ale (porque febrero fue un proceso de desintoxicación física y mental, na de cosas, si tenía que ser rigurosa, lo sería con tuti).

 

No sé si alcancé o no a pedir mi refresco, ni si pagué, ni como llegué al otro lado de la barra, sólo sé que mis piernas me temblaban y empecé a ver que todo se movía raro, que empezaron a rechinar las copas, que la gente que bailaba se empezó a caer y luego vino el fin de los tiempos: la oscuridad y el caos total.

 

No grité, no lloré, no patalié… sólo me hice pis, lo supe luego que solté al barman que descubrí semi ahogado entre mis brazos cuando se encendieron las luces de emergencia (adoro la bendita norma que obliga a tener esos maravillosos aparatos).

 

Gran parte de la gente salió del local, otros estaban mudos y sólo atinaron a sentarse, otros patudos agarraron los copetes y se fueron sin pagar, todo mientras los músicos del show estaban atónitos en el escenario, mirándose sin entender nada y con apenas 3 canciones interpretádas. Ver el gesto que se hicieron me hace entender que los artistas tienen sus propias señales divinas, pues bastaron unas subidas de cejas y la música volvió a sonar.

 

Fue mi primera vez… de terremoto, obviamente… jajaja (el 85 estaba en el sur y no supe de nada), por lo que me pareció normal que pasado el susto, un par de parejas siguieran bailando, al menos unos 5 minutos más, cuando nuevamente se cortó la luz y yo volví a extrangular a mi “bar-super-man”.

 

2-terremoto

 

Esos 3 minutos y el manso remesón cambiaron mi vida, juré que moría y pedí perdón por mis pecados, también recuerdo haber alcanzado a putear a los malos hombres y me acordé de mi abuelita, que siempre decía que la tierra se movía como serpiente loca, razón tenía la doña.

 

La noche estaba clarita, salimos con la Sussy y yo sin querer soltar al barman, que luego de grandes rogativas accedió a acompañarnos por Errázuriz para ver si algún colectivo nos llevaba hasta la casa. Como la caminata fue tan larga, pasaron las horas y las cuadras, y luego de las presentaciones varias, resultó que el mister aquel no sólo hacía ricos pisco sour, sino también era un as de la salsa y estaba comenzando un negocio de publicidad y diseño.

 

Debo decir que nunca supe de tsunami, pero figuraba yo viendo el amanecer en la punta del cerro con el extraño de la barra, fumando como puta presa y riéndo a carcajadas.  Sin luz, sin agua, sin teléfono, sin señal de TV, sin saber los trágicos resultados de la catástrofe en el sur, sin todo eso, yo luego de los 8.8 de esa noche, descubrí un nuevo acomodo de las placas, las del destino.

 

El sábado partí al sur y lloré, lloré mucho al ver mi pueblo, mi historia, mis recuerdos, caídos a pedazos. Sin embargo, esa misma noche prometí que nunca más habría una catástrofe así en mi vida, porque yo desde ahora estaría preparada, para los cataclismos de la naturaleza y para los de la vida misma, y me sequé los mocos y recomencé con la pena a cuestas y los brazos fuertes para armar todo de nuevo, todo otra vez.

 

“No nos vamos ni cagando”de esta tierra, no todavía, no así.

 

Vamos que se puede!!!

 

 

Gigi-terremoteada

 

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Categoría: Gigi, Mch30

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Comentarios (3)

Dr. Blood mayo 4th, 2010 at 1:17    

Nada que hacer, me encantan tus relatos Gigi. En mi caso me curé de espanto para el terremoto del 85 (que pasé en casa de adobe así que imaginarás la nube terminado el sismo) por lo que no alcancé a asustarme con el de febrero de este año.

Saludos sangrientos

Blood

Negrita/Carola mayo 14th, 2010 at 1:51    

Aún tengo en un cuaderno las anotaciones que hice las primeras semanas después del terrible 8,8.
Quiero retomar el blog y describirlo, pero no sé si pueda traspasar cada emoción de esos días.. en este Talcahuano arrasado.
Mi querida Gigi, gracias a Dios a ti ni a tu bebé les pasó nada..

Vivi mayo 14th, 2010 at 14:07    

Uno de los tantos relatos de esa macabra noche (negrita, tú debieras venir contarnos tu historia epicéntrica acá) q además trajo sorpresas… mish! Esperamos las novedades. saludos!

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