Ver para creer

“Pablo, me llamo Pablo pero me dicen Oso”… Fue la primera frase que me dijo, y yo miré sus blancos dientes que brillaban con la luna llena la noche del terremoto.
No me acuerdo de mucho la verdad, sólo sé que tuve noción de 2 cosas mientras caminábamos, “-es amable y tiene rico olor-”, y con eso me quedé de recuerdo.
Pasaron las semana y yo seguía en shock producto del cataclismo; luego vino el cambio de mando y las réplicas nos sacudieron a todos (¿o fue más bien ver como todo se volvía el escenario de un circo?, la verdad no lo sé).
Sonaba y sonaba mi teléfono, y yo con mi política de no contestar a números extraños (porque como en el verano ventilé tanto mi número, la mejor manera de “mejorarme” de la inmadurez temporal era no hablar con ningún pastel). Habían al menos unas 5 llamadas perdidas del mismo número. Pero como una es bruja, porfiada y maniática, una tarde devolví el llamado, y simplemente me fui de pompas cuando me dicen al otro lado del auricular: “Soy yo, el Pablo, el barman que casi ahorcas el día del terremoto”… hice corto circuíto por algunos instantes hasta que volví en mí, y no sé porque me alegró tanto oir su voz.
Diré que no sabía como era, porque nunca lo había visto de día o con luz, por lo que no me hice ninguna ilusión (pero igual me arreglé los rulos y me perfumé) el día que me invitó un café, en viaje por el día a Santiago.
Me sorprendió, no tanto su facha, sino su sonrisa, su olorcito a macho y sus manos grandes (ñaca ñaca), y la conversa terminó en el terminal de buses a las 10 de la noche.
Dos salidas más y lo supe: “este será el hombre con quien estaré el resto de mi vida”, casi como novela rosa, a lo Corín Tellado de antaño, una tarde lo supe y se me pegó la certeza en el pecho, ese huevito era para mí.
Y me salió a lo antiguo, yo ganosa y él sin atinar ni siquiera a tomarme la mano, yo alucinada y él sólo me miraba con cara de pánfilo, yo ansiosa y él hacía que todo fuera un poco más lento… Qué espanto los hombres buenos!!!

Pues claro, porque una está acostumbrada a los desamores, a que no te llamen al día siguiente, a hacer castillos en el aire con un beso, a andar regalándo amor a quien no se lo merece. Somos de la generación de minas liberales y desdichadas pero independientes, libres pero con la carga conservadora, nostalgiconas y asustadizas de la soledad macabra.
Y cuando una se encuentra con lo que no encaja con lo típico, te preguntas… ¿Será real? Porque si no veo A, B, C y Z no creo, porque las cosas buenas no nos pasan en el amor, es decir, hacía tanto que no me pasaba, tanto que ni me acordaba como es cuando realmente “ES”.
Pablo… y mi vida cambió en un abrir y cerrar de ojos.
“-Si hasta tiene nombre de poeta-…”, pero No! no sucumbiré a la manía de adelantarme en las historias sin haberlas vivido, no ahora, no esta vez.
Pablo… Pablo… Pablo
No, no, no… como dijo una adolescente, dejaré que él camine su 50% del camino y no avanzo ni un solo paso más, quieta como mula chúcara.
Y si no viene?
Y si se olvida?
Y si no es?
(Malditas dudas)
Gigi-en-stand-by



Comentarios (5)
a veces, una ni se da cuenta como llega el amor…yo me enamore…y despues de 8 meses de amorios…se que es el…lo se…
Enhorabuena Gigi, por fin pareces haber encontrado un hombre que vale la pena… hasta que muestre la hilacha
Saludos sangrientos
Blood
La respuesta a tus preguntas es sencilla: Paciencia.
Es difícil ser paciente, pero adelantarse, querer manejar el camino (o al mino para que haga lo que tu quieras) solo hará que todo salga mal.
Deja de cuestionarte: disfruta el momento, déjate de pensar en lo que puede pasar y camina sin correr. Lo que tenga que ser, será, y a estas alturas deberías saber que sea lo que sea podrás manejarlo.
Que lindo post Gigi. Yo que te vi sufrir y emborracharte como veinteañera, ahora casi lloro como dibujo de animación japonesa al verte llegar hasta aquí.
Ay no sé….yo creo que vivimos tanto tanto pegados en la nostalgia del pasado y en la ansiedad del futuro que jamás logramos saborear los instantes del presente… por eso “todo tiempo pasado fue mejor”, porque no disfrutamos sus colores en el instante en que los tenemos.
Suerte Gigi…!
Naaa… y cuando el joven muestre la hilacha, seguro tú ya habrás mostrado la tuya antes jaja
Uuuuuhhh… “que él camine su 50% del camino y no avanzo ni un paso más…”
Me quedó pegada esa frase. Eso hay que hacer.
Gigi… mis mejores vibras pa tí y pa aquel con nombre de poeta.
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