La Muerte de un Hijo
Estoy 100% segura que no existe dolor más grande y agudo que la pérdida de un hijo, por ley natural son nuestros hijos, los que llegado su momento, tienen que darnos sepultura, pero cuando es al revés las miles y miles de dudas y cuestionamientos son interminables; preguntas muchas veces sin respuestas que acongojan nuestra mente y nuestra alma.
Hace pocos días me toco vivir una situación así, ver como una madre vestía por ultima vez a su hijo, pero no como lo hizo en sus primeros años de vida, sino que con los ropajes de su último viaje, lo vestía con el mismo cuidado que cuando su hijo era un bebé, sin embargo, ahora yacía su cuerpo sin vida en una cama de hospital, un hijo que no tenía que morir… ¿cómo se puede morir a los 31 años? A esa edad uno está lleno de vida, de proyectos, de sueños ¿era ya su tiempo de partir? ¿Cumplió su misión? No lo sé… sólo sé que la partida tan súbita de este joven me hizo pensar y ver una vez más que la vida no es justa.
Los creyentes en Dios dejan todo en sus manos y no se cuestionan mayormente, dejan preguntas, respuestas y decisiones en manos de un ser superior que les da conformidad y resignación y esperan con fe que sus seres amados estén en el paraíso aguardando por ellos para volver a ser felices , por otra parte los no creyentes buscan y buscan explicaciones para una temprana partida, preguntas sin respuestas aparentes o respuestas inconclusas… o justificaciones que nada explican la partida de un hombre bueno; porque era un buen hombre y ¿cómo podría haber sido malo si sólo vivió 30 años? Porque a todo esto el día que entró al pabellón buscando una solución a sus problemas cumplía 31 años y de ahí jamás salió caminando en sus 2 pies. ¿Qué tantos pecados pudo haber tenido si vivió tan poco?, errores se que cometió como cualquier mortal, pero en esencia él era un niño grande y los niños jamás actúan con maldad.
Veo con tristeza que aun cuando creamos ser capaces de dominar prácticamente todo jamás seremos capaces de conocer, ni siquiera de entender las fuerzas ocultas de la vida y de la muerte. Tenemos también el otro lado de la moneda; como nada podemos hacer con la muerte, nada tampoco podemos hacer con la vida, es decir, los hijos vienen al mundo cuando ellos quieren por más que los planifiquemos y nos cuidemos, ellos llegan cuando estiman que están preparados para hacerlo y definitivamente también se van cuando lo suponen conveniente . Es un misterio que nos asusta… creo. Culturalmente, jamás hemos visto a la muerte como un paso más de la vida, para nosotros siempre es sinónimo de tragedia, de pérdida, de dolor, lo que es muchas veces cierto, pero quizás si lo tomáramos con más calma no sufriríamos tanto. Le tememos, evitamos hablar de ella y cuando llega en cualquiera de sus formas la odiamos y categóricamente no la entendemos, no entendemos que si la muerte no actuara, nuestro planeta estaría realmente sobre poblado o ¿no?
En lo personal no le temo, afronté una pérdida dolorosa hace algunos años y aprendí de esa experiencia a aceptar con paz que la muerte es parte de la vida y la vida de la muerte; es un círculo, no pueden vivir la una sin la otra y aun cuando muchas veces el fallecimiento de una persona no nos parezca justo es parte de lo que somos y tenemos como especie… además ¿qué cosa en este universo no es injusta? Hasta el amor que se supone que es el más maravilloso de los sentimientos tiene su parte de injusticia y bueno para defender un poco a la señora muerte; ella es lo único real, lo único certero, lo único que tarde o temprano tendremos que sentir con todo nuestro ser.
Todo es una nueva experiencia en este andar, para algunos más largos que para otros. Se aprende del odio, del amor de la rabia, de la pena, de la vida y más aun de la muerte, todo es un aprendizaje, que en mi caso, muy personal, me sirve para poder plasmar todo lo que siento en una hoja de papel.
Algo más; cuando vi el dolor en los ojos de aquella madre cuando se acercó a besar por última vez el rostro de su hijo, esta vez a través de un vidrio, comprendí que aun cuando creamos que somos dueños de nuestro destino, claramente no lo somos, nada nos pertenece ni siquiera nuestros cuerpos y menos nuestras almas y por eso tenemos que vivir todos los días como si fuese el último sin guardar nada para después… ¡quizás mañana ya sea tarde!
Decir “te amo” cuando tengamos ganas de decirlo y amar cada vez que podamos, dejar de lado las banalidades y el materialismo que sólo nos quitan valioso tiempo de las cosas que son realmente importantes. Entregar amor a manos llenas aún cuando no seamos recompensados por eso, entregar compañía, tiempo a nuestros adorados seres, hijos, padres, parejas, amigos.
¡Cuántas cosas podemos hacer que no tienen nada que ver con dar bienes materiales! ahhh que hermoso es recibir amor y más aun darlo, ya sea, en el sentido que sea… quizás escuchar a veces a quien a gritos nos pide un poco de atención.
¿Se han dado el tiempo alguna vez de ver como duermen sus hijos? ¿Cuándo fue la última vez que escuchaste a tu hija adolecente y sus dramas que para ti son chiquilladas?
La muerte de este joven me dio mucho para pensar y más importante aún me dio una razón para sentirme feliz por aún tener un poco de tiempo y poder besar abrazar y adorar a mis hijas hermosas, como si la vida se me fuera en eso.
Les agradezco por darme un poco de su tiempo y por leer cada uno de mis pensamientos y de verdad espero que entendamos que la vida es una sola y tenemos que aprovecharla de la mejor manera para cuando nos toque partir nos vayamos con la convicción que valió la pena el corto viaje por este mundo.
Escrito por Florence
Tags: Experiencias, Mch30, Vida




Comentarios (5)
la pura y santa verdad
En realidad es uno de los mas grandes dolores que una madre puede sentir
Flor,
No siempre nos gusta escuchar o leer la realidad pero es importante siempre tener presente lo realidad que guardan tus palabras, no puedo estar mas de acuerdo contigo la vida es una y no hay otra que te importa si el resto esta o no de acuerdo contigo como elegiste vivirla es tuya y tus desiciones serán tu felicidad y tambien tus penas aún no tengo el honor de tener a un pequeño ser al que llamar hijo pero cuando me pongo a pensar en las posibilidad de perderlo sin siquiera haberlo tenido me parte el alma .. gracias por tus palabras siempre es importante mirar para el lado para valorar que es lo que tenemos.
Yo creo que el primer problema que tenemos como seres humanos es el pensar que las cosas o las personas nos pertenecen. Nada nos pertenece, lo que hacemos es transitar en comunidad con otras personas y convivir con ellos en diferentes periodos de tiempo, las experiencias que se desprenden de esta comunion es la que nos permite palpar este concepto de “vida” que tenemos y al cual nos aferramos como niño a la falda de una madre. Mas que llorar por que la persona ha muerto y por todo lo que le quedaba por vivir, lloramos por que ya no estara con nosotros, no nos hara más compañia, no escucharemos sus risas ni sus pesares.
el disfrutar de la compañia de la personas debe ser tan bello como el descansar bajo un arbol en la temporada estival, es algo único, mágico y que siempre recordaremos por lo que fue y no por que ya no lo experimentaremos más.
Cuando dejemos de ser egoistas o de que tenemos el control sobre las cosas, al fin aprenderemos que somos un granito más en un inmeso cosmos de realidades y situaciones. La perdida de un hijo sin duda es algo que nunca se espera y más alla de buscar expliaciones o conformarse debemos aprender, que manera de gustarme esa palabra, a desde un principio a dejar ir…aceptar felices el tiempo que se ha compartido con el/la persona amada y no pensar en lo que pudo haber sido sino que regocijarnos con lo que fué.
saludos
Hola amigas, tengo 36 años y hace 9 años atras tuve a mi 1era hijita Constanza, ella nacio muy bien, pero enseguida le dio una enfermedad y a los 6 meses falleció. Bueno, hace 5 años atras Dios me dio unas Mellizas hermosas. Pero ellas no reemplazan a mi Coni. Es la Pena mas grande q he tenido en mi Alma, ese dolor es parte de mi y he aprendido a vivir mi vida Feliz junto a mis hijitas y recordando con mucho Amor a mi Coni.
Saludos a todas.
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